EXISTE UNA DIETA DEPORTIVA ?

Una discusión vigente

Todavía es tema de discusión si la alimentación normal debe modificarse para mejorar el rendimiento durante el trabajo muscular, intenso y prolongado, que conlleva la práctica deportiva, ya sea recreacional o de competencia.

La influencia que presumiblemente ejercen los hábitos dietéticos del deportista sobre el rendimiento físico ha preocupado tanto, que se ha exagerado en sobremanera la importancia real de la alimentación deportiva. Esto ha dado lugar a la aparición de auténticas supersticiones alimenticias de fuerte contenido irracional; falacias, tabúes y, a veces, auténticos desatinos dietéticos.

Esta situación determina que se acaben clasificando los alimentos que van a formar parte de su dieta en función de “para qué” le van a servir; por ejemplo:
• ¿Para llegar a tener una masa muscular mayor?
• ¿Para alcanzar mayores cotas de resistencia cardiovascular?
• ¿Para conseguir mejor reacción?

De esta forma la ingesta del deportista se va a inclinar hacia aquellos alimentos que le aporten nutrientes que según presupone van a poder desarrollar mayor volumen muscular o mejor rendimiento aeróbico, etc.. Lo cual, sin duda, determinará que la dieta quede en déficit de otros elementos nutricionales requeridos diariamente para la conservación del estado general, desequilibrándose la misma y no aportando las necesidades energéticas y proteicas reales para ese deportista.


¿SON EQUIVOCADAS TUS ELECCIONES AMOROSAS? Actividad física y salud

Pautas generales

La dieta del deportista debe reunir las siguientes condiciones, las cuales se condicen con las pautas generales de la nutrición:

• Ser muy variada en los alimentos que la componen, evitando caer en una rutina dietética e incluyendo a diario cada uno de los grupos básicos de alimentos: el de los lácteos y huevos, carnes y pescados, el de las frutas y vegetales; el de los cereales, legumbres y tubérculos; y el de los alimentos grasos.

• Ser muy natural, evitando lo más posible los productos industrializados como conservas, gaseosas, etc.

• La ingesta calórica deberá ajustarse al gasto energético como prevención del sobrealmacenamiento de energía en forma de tejido adiposo y evitar la obesidad. Evitar la ingesta excesiva de los alimentos grasos.

• El aporte proteico deberá ser equilibrado entre los aminoácidos esenciales y no esenciales, y entre el aporte de proteínas provenientes de alimentos vegetales y animales, siendo las que aportan estos últimos los de mejor valor biológico.

• La cantidad de azúcares refinados deberá disminuirse; incrementando en su lugar el consumo de hidratos de carbono complejos y de fibra dietética. Esto se logra aumentando el consumo de vegetales, frutas, cereales integrales y legumbres; y reduciendo la ingesta de productos de panificación, dulces y bebidas de sabor dulce.

Sabios consejos

No se puede afirmar que existan pautas dietéticas que por sí mismas puedan mejorar o incrementar el rendimiento deportivo. Una alimentación correcta, equilibrada, calculada para satisfacer adecuadamente todas las demandas individuales del practicante, puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso deportivo. A los anteriores, debemos sumar los siguientes consejos:

• La ingesta de sal deberá ser moderada, siendo suficiente si alcanza las cifras entre 1 a 4 gramos cada 24 horas.

• El aporte hídrico deberá ser abundante. la ingesta de agua oscilará entre los 3 y 5 litros cada 24 horas. De esta cantidad total se deberá tener en cuenta que aproximadamente la mitad de ella viene vinculada a los alimentos; de tal manera que el aporte real de líquidos a ingerir deberá ser entre 2 y 3 litros por día.

• La digestibilidad de los alimentos (rapidez con la que transitan por el tubo digestivo) deberá ser buena, para que el trabajo suplementario que supone la digestión sea lo menor posible, evitando la sobrecarga del estomago.

• El consumo de alcohol deberá controlarse, ya que su aporte desmedido provoca una reducción de la capacidad física como así también un aporte calórico importante sin entrega de nutrientes.

Como conclusión se puede afirmar que la mejor dieta para el rendimiento deportivo es la que cumple con las 4 leyes de la alimentación, es decir suficiente enérgicamente, completa en su composición química, armónica en relación a los componentes y adecuada al individuo que la consume.

 

Deseo suscribirme a los Boletines Gratuitos de Yocorroyvos

Deseo recibir informaciòn y costos para promocionar mi evento en Yocorroyvos

Deseo recibir màs info para anunciar en la pàgina