ENTREVISTA A CECILIA RODRÍGUEZ
"Los dopados saben que pueden morir, pero les da igual"

Actualizado jueves 08/06/2006
EUROPA PRESS

MADRID.- La Subdirectora general de Deporte y Salud del Consejo Superior de Deportes (CSD), Cecilia Rodríguez, se felicita por la 'Operación Puerto', advierte del peligro inminente del dopaje genético y lamenta que los deportistas que consumen sustancias prohibidas son "conscientes" del peligro de muerte que corren, pero que no les importa.

Cecilia Rodríguez considera que la operación llevada a cabo por la Guardia Civil, en la que se incautaron un gran número de bolsas de sangre y se detuvo a cinco personas, entre ellas el médico Eufemiano Fuentes y los directores de ciclismo Manolo Saiz e Ignacio Labarta, ha sido "tremendamente interesante".

"Por lo menos, podemos saber que sí era verdad lo que se comentaba en voz baja. Está claro que el dopaje no es un problema exclusivo del ciclismo. Lo que pasa es que en el ciclismo se hacen muchos controles, es muy duro, pero el dopaje no es exclusivo de un país ni de ningún deporte", subrayó.

La que fuera directora del Laboratorio del CSD desde 1968 a 2002, define el dopaje como "intentar ganar por cualquier medio a pesar de todos los peligros que ello genera". "Es ser deshonesto con los compañeros porque no se juega en igualdad de oportunidades. Es un problema ético y de salud. También es un problema económico, porque supone dinero, prestigio social y hasta un condicionamiento político", dijo.

A su juicio, lo importante no es tanto el número de controles que se lleven a cabo -el laboratorio del CSD fue en 2005 el octavo del mundo en número de controles, cerca de 9.000- sino el hacerlos "más dirigidos" y fuera de competición sin previo aviso. "No tiene nada que ver lo que se analiza ahora con lo que se analizaba antes. La muestra se fraccionaba en cuatro o cinco analíticas y ahora en entre 10 y 14. Antes se buscaban estimulantes y anabolizantes y ya está. Hoy, mucho más. Por ello, el incremento de presupuesto es muy superior", explicó. Para Rodríguez, el dopaje, lamentablemente, "no tiene fecha de caducidad". "Hay momentos en que el deportista parece que se aleja más y otros en los que te acercas mucho. Ahora estamos muy cerca de que podamos detectar lo que toman", advirtió la ex responsable del laboratorio del CSD, quien aclaró que "no es verdad que todos los deportistas vayan dopados".


El nuevo reto del dopaje genético

En el futuro se dibuja la amenaza del dopaje genético, un problema del que ya se hablaba hace cuatro años y que consideró inminente el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el canadiense Richard Pound, el pasado febrero con motivo de los Juegos Olímpicos de Turín (Italia). "Si hay algún loco que está dispuesto a utilizarlo puede estar haciéndolo desde hace años. Se está intentando investigar para cortar este tipo de dopaje antes de que se generalice. Es inminente que lo utilicen. Hoy es indetectable y muy arriesgado, porque no sabes las consecuencias a las que te enfrentas", manifestó.

El deportista que se dopa debería ser consciente, según ella, de que puede morir, "pero algunos son tan osados de no importarle su vida más allá de los 40 años". "Si desgraciadamente hemos llegado a que piensen eso, es terrible. Creo que muchos sí son conscientes de que pueden morir. El drama es que les da igual y prefieren ganar, aunque al final tengan que pagar ese precio", lamentó.

El mensaje que hay que transmitir, señaló la responsable del Consejo Superior de Deportes, es que la actividad física se puede realizar con un buen entrenamiento, descanso y una correcta alimentación. "Puede haber ayudas ergogénicas, de suplementos y proteínas. Se puede mover dentro de un marco amplio, pero fuera de él existen peligros. Si en vez de saltar 4 se salta 3,90, a lo mejor hay que saltar 3,90. Posibilidades entrenadas, vale, pero modificadas, no", distinguió.

Por último, indicó que la próxima Ley Antidopaje servirá para actualizar el sistema nacional contra el dopaje, "que ya ha funcionado, ha sido muy novedoso y pionero". "El dopaje es muy vital, lo que vale hoy mañana no vale porque ha aparecido otra cosa. Hacía falta porque había que adecuarlo a un ordenamiento internacional como el Convenio de la UNESCO. Significa tener una herramienta de trabajo para poder actuar de una forma coherente", se felicitó.